Además de la calidad del cielo astronómico, la contaminación lumínica afecta a la biodiversidad y puede alterar, incluso, el funcionamiento de ecosistemas completos.

Uno de los grupos más afectados es el de las aves, que puede ver alterada su reproducción y migración, así como también puede ser víctima de eventos de mortalidad masiva derivada de la atracción por luces.

Aves marinas que nidifican en cavidades, como algunos petreles y fardelas, son especialmente sensibles a esta atracción, habiéndose registrado 56 especies impactadas de esta manera en todo el mundo.

En Chile, al menos, 12 especies de petreles y fardelas son afectadas por la contaminación lumínica, destacando la Golondrina de mar negra (Oceanodroma markhami), de la cual más de 20000 ejemplares mueren cada temporada por esta vía, lo cual en parte ha determinado que la especie haya sido clasificada “En Peligro” por el Ministerio de Medio Ambiente.

Otros casos relevantes son los del Yunco de Humboldt (Pelecanoides garnotii) y la Fardela blanca (Ardenna creatopus). En el primer caso, la especie acaba de ser clasificada “En Peligro” aún sin considerar la contaminación lumínica dentro de sus amenazas, pese a que ésta se conoce desde hace más de 10 años.

En el segundo caso, varios cientos de ejemplares de esta especie amenazada caen año a año, lo que es especialmente grave considerando que el 100% de su población reproductora se encuentra en Chile.

A propósito de la gravedad de este tema la OPCC está estableciendo un trabajo conjunto con La Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC), una organización naturalista, cuyo objetivo es la protección de las aves y la naturaleza de Chile. Los invitamos a visitar su sitio web y a colaborar activamente en sus proyectos, ya que La ROC busca reunir a todos los observadores de aves y amantes de la naturaleza del país, tanto aficionados como científicos.