Recientemente se ha descubierto que la exposición a la luz artificial durante la noche trae consecuencias negativas para la fisiología humana y animal.

¿Cómo nos afecta?

Los seres humanos hemos evolucionado con los ciclos de luz-oscuridad del día y la noche, y por causa de la contaminación lumínica la mayoría de nosotros ya no tiene vivencia de las noches oscuras. Como casi todas las formas de vida en la tierra, los seres humanos adherimos al ciclo circadiano nuestro reloj biológico. Este es un patrón de sueño y vigilia regulado por el día y la noche. En respuesta a este ciclo nuestro organismo produce una hormona llamada melatonina, la que al inducir al sueño nos mantiene saludables, ya que éste nos permite descansar, reparar tejidos y estimular el sistema inmunológico entre otros efectos beneficiosos.
La exposición a la luz artificial durante la noche inhibe la producción de melatonina exponiendo al ser humano al riesgo de contraer enfermedades graves, entre ellas el cáncer.

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El brillo de la iluminación nocturna puede crear peligros que van desde una incomodidad hasta una verdadera incapacidad visual

Aquellas luminarias y dispositivos que emiten excesiva luz azul, son particularmente dañinos. La mayoría de los leds utilizados para iluminación exterior así como también las pantallas de computadores, televisores y otros dispositivos eléctricos emiten este tipo de luz nociva para el ser humano y otras especies de animales.

También el brillo impacta la visión, ya que debido a la mala iluminación exterior esta se degrada al disminuir el contraste, limitando la habilidad para ver en la noche. Las personas mayores se ven especialmente afectadas por este fenómeno.