La contaminación lumínica se ha convertido en un problema a escala mundial que elimina de forma gradual la capacidad de observar la luz de las estrellas. Una nueva forma de despilfarro que acarrea impactos culturales, medioambientales e, incluso, energéticos, de consecuencias imprevisibles.

La contaminación lumínica se define como la introducción por parte de la actIvidad humana de la luz artificial en el medio ambiente, directa o indirectamente. La contaminación que podemos evitar podríamos definirla como la emisión del flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones o rangos espectrales inadecuados e innecesarios para la función a la que está destinada, o también cuando nos referimos al empleo de iluminación en ámbitos no recomendables como observatorios astronómicos, espacios naturales y paisajes sensibles.

…podríamos definirla como la emisión del flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones y/o rangos espectrales inadecuados e innecesarios para la función a la que está destinada.

De entre todas las causas que afectan a la calidad del cielo nocturno, la contaminación lumínica es la que presenta mayores riesgos inmediatos y la que, sin embargo, puede ser mitigada con soluciones viables. Un sistema de iluminación irresponsable es el que practica la sobreluminación o uso excesivo e innecesario de la luz artificial, que provoca fenómenos como el deslumbramiento o el brillo artificial del cielo nocturno, dificultando la visión de la noche estrellada. La pérdida de nitidez del cielo nocturno causada por la contaminación atmosférica se amplifica por el efecto de la luz que irracionalmente se envía hacia el firmamento o hacia el horizonte.

Es necesario considerar el período de tiempo en que es realmente útil la iluminación artificial. Respetar las horas en las que se devuelve la oscuridad a la noche permite ahorrar energía, evitar emisiones, recuperar nuestro patrimonio, aumentar la calidad de vida y desarrollar nuevas capacidades para la ciencia y las expresiones culturales. Todos estos fenómenos tienen en común la pérdida de la capacidad de observar las estrellas, impactos innecesarios sobre la calidad de vida de los humanos, el deterioro de hábitats y la afección a multitud de especies.