La imagen perdida de un cielo estrellado

A medida que pasa el tiempo, en muchas partes del mundo es cada vez más difícil observar objetos astronómicos desde sitios contaminados por la luz artificial. Este fenómeno se produce con mayor frecuencia cuando el alumbrado de espacios comunes, principalmente en zonas urbanas, está dirigido o brilla hacia el espacio y se dispersa a través de las moléculas del aire, la humedad o los aerosoles, lo que propicia que en el cielo se perciban tonos de color naranja.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), la Oficina en México para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C. (FCCyT), la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM y la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), presentaron en marzo de 2017 la publicación El derecho a los cielos oscuros que reúne los resultados de la Reunión Internacional del mismo nombre.

La reunión (celebrada en enero de 2016) congregó a un grupo de más de 30 especialistas internacionales en Astronomía, Arqueología, Patrimonio y Políticas Públicas para compartir experiencias y establecer recomendaciones en torno a la contaminación lumínica de los cielos y su impacto en el desarrollo de la investigación científica, en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Durante esta reunión se hizo presente la OPCC (Oficina para la Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile) a través de su director Pedro Sanhueza.

Se puede acceder y descargar la versión digital de esta publicaciòn en http://bit.ly/2lYR39Z

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