La contaminación o polución lumínica es producto del conjunto de luminarias exteriores, como el alumbrado público, deportivo, cartelería y otras situaciones que producen luz en intensidades, direcciones, horarios innecesarios o con gran porcentaje de luz azul que interfieren en las actividades que se realizan en el lugar o cerca de él, incluyendo las reflexiones que se producen en el pavimento y demás mobiliario urbano, alterando la oscuridad natural del habitad, con la consecuente molestia a los observatorios astronómicos, al mundo animal, a los vecinos de la ciudad y al derroche energético.

Sin entrar a conceptos técnicos, debe quedar claro que el término contaminación o polución, no es tan grave como lo es con otros medios como ser la contaminación del agua o del aire, que normalizar la situación lleva años. En el caso de la contaminación lumínica, ésta desaparece por completo cuando se apaga el alumbrado, es decir, no tiene efectos residuales, aunque sí, pudo haber causado molestias durante el encendido.

Pero no hay que llegar al extremo de apagar la iluminación, basta que el diseño sea el adecuado y se respeten las normas. El mercado de la iluminación cuenta con los elementos necesarios para realizar una iluminación libre de contaminación.

Muchas de éstas molestias que provoca fundamentalmente la iluminación pública, se debe a que los proyectos no son realizados por personas con conocimiento sólidos de luminotecnia y priorizan otras condiciones incompatibles con la seguridad que debe brindar la iluminación, es decir, iluminar sin causar molestia alguna a los seres humanos, al reino animal o actividades laborales.

Muchas de éstas molestias que provoca fundamentalmente la iluminación pública, se debe a que los proyectos no son realizados por personas con conocimiento sólidos de luminotecnia y priorizan otras condiciones incompatibles con la seguridad que debe brindar la iluminación, es decir, iluminar sin causar molestia alguna a los seres humanos, al reino animal o actividades laborales.

Este problema que viene desde hace años y la tecnología LED no ha podido dar el resultado esperado, ya que se magnifica el uso del LED blanco con las molestias que provoca su alto contenido de luz azul. El problema ha llevado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a realizar una Declaración Universal de los Derechos de las Generaciones Futuras que indica, “Las personas de las generaciones futuras tienen el derecho a una Tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro”.

Varios países tienen normativas y la Commission Internationale de L’Éclairge (CIE) han fijado niveles de iluminación a respetar en áreas sensibles, como ser, cerca de los observatorios astronómicos, parques nacionales, playas, etc., pero muchas instalaciones no se realizan respetando estos estándares. Por un lado, los proyectos no contemplan la correcta selección de las luminarias, la orientación de las mismas y la correcta selección de la temperatura de color de las fuentes luminosas que se utilizarán.

La iluminación pública como principal causante de estas molestias debe ser proyectada por luminotécnicos y los responsables políticos de los municipios, debieran respetar esta condición y no solo tomar medidas políticas que están en contra de las premisas técnicas.

Ingeniero Fernando Deco

One thought on “La contaminación lumínica y la luminotecnia

  1. Crear conciencia sobre la contaminación en general es un trabajo arduo, ahora respecto de la iluminación y los cielos puros más difícil aun ya que lamentablemente en nuestro país impera la ley de “lo más barato” sin importar reglamentaciones que ya existen como el Decreto Supremo DS/2012 que regula la contaminación lumínica para el norte justamente por el tema de los observatorios. Se debe informar y ordenar a nivel de municipalidades la importancia de evitar la contaminación lumínica en general y especialmente en el norte, ya que las municipalidades tienen la responsabilidad de las luminarias de las calles y las licitaciones adolecen de las exigencias como el DS 43/2012.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *