Por Hernán Mladinic

Hasta hace 5 o 10 años la astronomía en el territorio nacional estaba reservada al ámbito científico y académico, prácticamente un campo de especialistas de alto nivel.

En el último tiempo el desarrollo de proyectos de observatorios astronómicos de gran escala, el reconocimiento internacional  de las condiciones naturales privilegiadas de Chile como potencia para el desarrollo de la astronomía, la ocurrencia de fenómenos astronómicos mundiales en suelo nacional, sumado a esfuerzos decididos en la divulgación científica de esta actividad, ha despertado el interés del público general, que hoy levanta su mirada curiosa y asombrada para contemplar las estrellas y apreciar el valor de lo cielos limpios y oscuros.  La aparición de agencias especializadas como la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile (OPCC), ha contribuido a educar y crear conciencia de la importancia de preservar nuestro patrimonio celeste y del papel que juega la luz artificial en nuestra vida cotidiana. Es así como han abordado la manera como iluminamos nuestras ciudades, nuestros hogares y lugares de trabajo, y su impacto  en la salud humana, en el ciclo biológico de las especies y de manera particular, la implementación de herramientas legales y políticas públicas para proteger los cielos de la contaminación lumínica.

Hoy día los ciudadanos comenzamos a tomar conciencia que la buena iluminación y los ciclos de luz y oscuridad, son aspectos a tomar en consideración y cuidado para una vida más sana y asegurar un descanso reparador entre las horas de vigilia y sueño

Hoy día los ciudadanos comenzamos a tomar conciencia que la buena iluminación y los ciclos de luz y oscuridad, son aspectos a tomar en consideración y cuidado para una vida más sana y asegurar un descanso reparador entre las horas de vigilia y sueño. Cuando los cambios tecnológicos y la demanda por eficiencia energética ofrecen distintas soluciones,  reconocer los distintos tipos de luz artificial disponibles y aquellas más apropiadas, de tal manera de no alterar dichos ciclos naturales de trabajo y descanso, se convierten hoy en decisiones cotidianas y relevantes.

El seminario al que fui amablemente invitado, logró resumir en instructivas y estimulantes presentaciones, distintas dimensiones de la iluminación sustentable, desde sus efectos en la salud humana, la biología, astronomía, arquitectura, diseño y urbanismo. Con información, propuestas y recomendaciones, tanto para el pùblico general como para los tomadores de decisiones. Con la asistencia de autoridades de gobierno, expertos y público en general, en media jornada fue posible tener un panorama global y conmemorar de esta forma, por primera vez, el Día Internacional de la Luz proclamado por UNESCO.

Al igual que el patrimonio arquitectónico, comienza adquirir hoy visibilidad y un reconocimiento ciudadano masivo, reflejado en la creciente convocatoria que cada año adquieren las celebraciones del Día del Patrimonio, del mismo modo debemos avanzar hacia una valoración del patrimonio celeste. Junto con resguardar especialmente la observación astronómica, igualmente  debemos reconocer cómo la luz en sus diversas formas afecta nuestra vidas de manera cotidiana, pero significativa, en dimensiones que solo ahora comenzamos a reconocer y tomar conciencia. Por mucho tiempo nuestros edificios históricos y patrimoniales pasaban desapercibidos al ojo de una ciudadanía poco consiente o interesada, un cambio que requirió educación, nuevos hábitos y la generación de vínculos entre el entorno patrimonial y la vida y biografía de las personas, generando así identidad y reconocimiento. Del mismo modo requerimos avanzar igualmente hacia una ciudadanía atenta, informada y proactiva en las distintas dimensiones e implicancias que juega la luz, tanto natural como artificial, en los distintos momentos y actividades del diario vivir, en el ámbito público y privado y en los ambientes naturales como construidos. Este es un desafío a seguir profundizando, para tener una población alfabetizada en estas materias, consciente de las decisiones que adopte y sus implicancias, y autoridades dispuestas a implementar las mejores prácticas y políticas públicas que garanticen una iluminación sustentable y cielos libres de contaminación lumínica.

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