En el norte de Chile, el deporte y la calidad de los cielos nocturnos han entrado en una disputa de la cual todos salimos perdiendo: las luces de las multicanchas deportivas pueden contaminar más que todas las otras luminarias de la ciudad juntas.

No hay discusión posible, practicar deportes es beneficioso para la salud y mejora la calidad de vida de las personas. Pero las multicanchas instaladas en las ciudades en el norte de Chile, donde se practican actividades deportivas en horarios nocturnos, se han transformando en un grave perjuicio para la calidad del cielo. Y no es un problema de quienes practican deportes, tiene que ver con el incumplimiento de la norma lumínica en las instalaciones de estos recintos, y con la falta de fiscalización por parte de las autoridades pertinentes.

Durante los últimos años el  deterioro de la calidad del cielo nocturno en el norte del país, y más especialmente en la norte de la Región de Coquimbo, es alarmante. Los estudios elaborados por la OPCC, usando procesamiento de imágenes satelitales del programa Lighttrends, muestran un sostenido incremento en el tiempo, del brillo del cielo nocturno.

Las Razones

Las explicaciónes para este aumento progresivo de la contaminación lumínica son variadas. Sabemos que ha habido un incremento de la población y una extensión de las zonas urbanas. Hay contaminación lumínica por la publicidad, el apantallamiento parcial de las luminarias públicas y también por sobre-iluminación.

Pero quisimos cuantificar también el efecto negativo que producen los recintos deportivos que, cada vez en mayor número, se instalan en las ciudades; ya que son el espacio elegido por muchas personas para realizar sus actividades deportivas en horarios nocturnos.

Iluminación altamente contaminante.

Estas instalaciones suelen ser canchas altamente iluminadas con luz blanca, y con proyectores de área emplazados en ángulos muy agresivos. Además, muchas de estas instalaciones funcionan hasta más allá de la media noche.

El Análisis

Para tal efecto, nuestro responsable de diseños de iluminación Javier Augusto Sayago, elaboró el estudio “Análisis del Componente de Contaminación Lumínica por Parte de Espacios Deportivos Recreacionales”, de febrero de 2020, orientado a establecer la magnitud del impacto de estas canchas en la contaminación lumínica, llegándose a conclusiones alarmantes.

En primer lugar se realizó un catastro de estas fuentes contaminantes del cielo, utilizando para su clasificación la “Normativa sobre Instalaciones Deportivas y para el Esparcimiento (NIDE) Consejo Superior de Deportes, Ministerio de Educación y Ciencia; Gobierno de España, clasificando los espacios deportivos de las comunas que se ubican en el entorno de los observatorios astronómicos internacionales de AURA, LCO, ESO y GMTO.

Se determinó el tipo de luminarias de estos recintos, y se encontró que estas instalaciones deportivas generalmente  se caracterizan por el uso de modelos disímiles entre sí, normalmente  mercurio halogenado y LED de bajo coste. Las temperaturas de color suelen ser de neutras a frías (4.000 a 6.500K),  y la orientación de estos proyectores es irregular, normalmente en ángulos muy elevados, y casi nunca cuentan con elementos ópticos con los cuales redirigir la luz a las zonas útiles de las canchas, resultando un haz de luz ancho y de igual magnitud en todas las direcciones.

Una vez conocidos las diversos tipos de proyectores, se caracterizó su comportamiento lumínico,  determinando cuánta luz sale de ellos, en qué direcciones y con qué intensidades.

Posteriormente, se caracterizó el alumbrado público de estas comunas, con la intención de establecer la cantidad de luz que escapa hacia el cielo nocturno o FHS (Flujo Hemisférico Superior), desde las luminarias típicas de nuestra zona, y este suele ser el 1%.

Las Conclusiones

Usando estos datos, hemos podido comprobar el enorme efecto contaminante que producen estos espacios deportivos  en el cielo. A modo de ejemplo, la categoría Fútbol 11 emite un Flujo Hemisférico Superior equivalente al de 5.732 luminarias de 100 vatios, típicas del alumbrado público existentes actualmente en la zona, y que usan lámparas de sodio de alta presión.

Haciendo la misma comparación, esta vez respecto de luminarias de alumbrado público de 150 vatios, la cancha de Fútbol 11 equivale a 3.340 luminarias como las existentes en La Serena, Coquimbo, Ovalle y otras ciudades de la zona norte.

Según datos de la Unidad SIG de la Secretaría Comunal de Planificación de la Ilustre Municipalidad de La Serena, existen alrededor de 21.000 puntos lumínicos en toda la comuna, la mayoría de 100 y 150 vatios en distintas configuraciones (alrededor de 30.000 luminarias). Por lo tanto, se necesitaría encender apenas unas 6 canchas de fútbol 11, por ejemplo, para provocar el mismo efecto de contaminación lumínica que todo el parque de alumbrado público de una ciudad como La Serena.

Con todo, el efecto de estos recintos deportivos y sus proyectores es aún peor si agregamos el componente espectral (color de la luz). En su gran mayoría son LEDs de luz blanca fría, es decir, con una alta proporción de luz azul. Estas fuentes de luz provocan más dispersión (más contaminación lumínica) en el cielo nocturno comparado con las luces cálidas, de sodio de alta presión que tenemos en la actualidad.

El problema de estas instalaciones se solucionaría inmediatamente si los encargados de los recintos respetaran la norma lumínica, y las autoridades cumplieran con su labor fiscalizadora.

Las multicanchas llegaron para quedarse, pero el partido que debemos jugar entre todos es el de compatibilizar una actividad tan saludable como el deporte con el cuidado del cielo. No es tan difícil ganarlo, solo hace falta determinación y jugar en equipo.

Canchas iluminadas correctamente.

One thought on “Estamos perdiendo el partido por los mejores cielos del mundo

  1. Seguiremos complementando esta información, ya que el efecto de los recintos deportivos es inmenso en el deterioro de la calidad del cielo nocturno de nuestra región. Esto que es una mala noticia, podría volverse una positiva. Si logramos implementar un programa de cumplimiento normativo, incluso anticipándonos al cambio de norma que viene, podríamos recuperar los niveles de oscuridad que teníamos algunos años atrás. Y de paso, los costos de manutención de las canchas por reparaciones y gasto energético se verían reducidos. Todos podríamos salir ganando al iluminar de manera más amistosa con el medio ambiente estos recintos deportivos.

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